Claire North alrededor del mundo

martes, 20 de junio de 2017


Una de las cosas que más me gusta hacer para Adopta Una Autora es investigar su obra. Uno de los aspectos que más interesante encuentro de sus obras es la cantidad de mundo que recorren sus personajes. Los viajes son una constante en los libros de North y sobre esto mismo quiero aprofundizar en esta entrada. ¿Sabéis eso que dicen que la literatura nos permite viajar? Bien, en las novelas de Claire North, esto se puede tomar al pie de la letra.

Harry y Hope,  breves pero intensos

Las primeras quince vidas de Harry August es una novela que está dividida en dos líneas temporales, la “principal” que sigue la historia de cómo Harry avanza a través de sus vidas, y la secundaria, que son los múltiples flashbacks que preceden los capítulos de la trama “principal” y que, de alguna manera, la encuadran en contexto. Aunque leyendo la novela esto me resulto algo pesado al final, esta estructura permite a North mostrarnos múltiples escenas de la vida de Harry. Y ¿cuántos viajes creéis que puede hacer una persona que ha vivido quince vidas? Spoiler: son muchos. Con Harry vivimos en la Rusia comunista, visitamos brevemente China, África o nos trasladamos a la Europa en guerra. Aunque la mayoría de la historia pasa en Inglaterra, son muchos los lugares que están descritos en la novela.

Con Hope pasa algo similar. La forma en la que está escrita hace que el lugar no tenga tanta importancia, pero aún así nos muestra India, Inglaterra o Japón, breves pedazos de estos lugares que quizá sean secundarios pero que ayudan a situar bien la novela.

Los viajes de Touch

Reciclando fotos, no me lo tengáis en cuenta
Y para contraposición de la naturaleza esporádica de los viajes de los dos anteriores personajes, tenemos a Kepler y todos los viajes que se realizan en Touch. Aquí estos tienen una importancia más vital y Claire lo hace notar con descripciones breves pero muy precisas. Kepler está a punto de morir en Turquía al principio de la novela. Y a partir de ahí, visita Estambul, Bratislava, Berlín, París, Montpellier, Lyon y Nueva York. Y todos esos lugares no solo tienen importancia para la trama, sino que son descritos detalladamente.

Y es aquí donde aparece la maestría de North. Porque en unas pocas frases, es capaz de enviarte al lugar que describe y lo hace de una manera muy elegante. He tenido la suerte de haber estado en casi todos los lugares que comenta y recuerdo con cariño Berlín, Bratislava o las ciudades de Francia y a todas ellas me sentí trasladada con rapidez leyendo la novela.

 “Hacía décadas que no visitaba Bratislava. Diez preciosas calles en el centro, un castillo en la colina, trolebuses y una gran cantidad de arquitectura anónima. Era una ciudad que la mayoría de los turistas recorrían en un par de días. A una hora de Viena en barco, a la misma distancia en tren a través de llanuras inundadas, era difícil quitarse de encima la sensación hacia esta capital de que había algo más interesante cerca.“
(Perdonad la mierda de traducción casera)

Además de esos pequeños detalles, North te adentra en los pequeños detalles que significan viajar a un lugar desconocido: la comida, la gente, esa dificultad de entenderse con los locales, el dormir en hoteles/hostales que pueden ser de lujo o ser de lo más incómodo… La experiencia del viajero que siente el personaje se transmite hacia el lector con una sutilidad tal que, muchas veces, es totalmente inconsciente.



Charlie y el viaje como profesión

Aunque como ya dije en la reseña El final del día no me gustó, justamente North le da otro giro al tema de los viajes en él y es que Charlie, que trabaja como Heraldo de la muerte, viaja alrededor del mundo para visitar personas que están a punto de morir. Con eso como excusa, North se permite enviar a su protagonista a rincones que, en otro tipo de tramas, quizá no tendría tanto sentido que visitara. De esta forma, y como capítulos inconexos entre ellos, Charlie visita algunos lugares como Groeanlandia, Perú o Israel.

Por otro lado, y también algo que no pasaba tanto en sus anteriores novelas, Charlie tiene que interaccionar con los habitantes del lugar y de esa forma, North habla de temas de actualidad que son interesantes y que están relacionados con esos lugares. Se aleja un poco de la descripción física para mostrarte el carácter del país. 

Lo que la propia Claire piensa

Leer es viajar a miles de mundos o a nuestro propio mundo. Claire North lo sabe bien y lo muestra en todas sus novelas. Os dejo, para acabar con este artículo, un fragmento de una entrevista que se encuentra en los extras de Touch y en el que North habla justamente de este tema (perdón por la traducción propia):

Kepler viaja muchísimo en esta novela. ¿Cómo haces la investigación de todas las localizaciones que salen en la novela?
Guías de viaje, fotos, reportes del tiempo, películas, internet, charlas con amigos que han viajado a esos lugares… y en algunos casos, ¡mi experiencia personal! He estado en algunos de los sitios del libro como turista i estudié la historia de muchas de las ciudades a las que envío Kepler durante mi muy oxidado grado de Historia. Además, siendo justos, una parte importante de viajar o de situar un lugar en una novela no es sobre los lugares importantes, no es “el año en el que la Torre Eiffel se construyó”, sino más bien sobre esas pequeñas cosas (como sabe la comida, si los autobuses van a la hora o no, la bebida nacional, esa broma local), el tipo de cosas que los personajes experimentan, más que los hechos-para-turistas que podríamos estudiar y aprender.

En la entrevista que hicimos Laura Huelin (La nave invisible) y yo a Claire North, también salió esta pregunta. Os copio lo que la misma North dijo sobre el tema:

También a los tres les gusta viajar y recorren Europa (y alguno gran parte más del mundo). ¿Esta pasión por viajar es único de tus personajes o hay algo de Cat Webb? ¿Cómo te documentas para escribir sobre partes tan diferentes del mundo?
Me encanta viajar. Nunca viajo suficiente. Pero casi todos los lugares a donde voy acabarán en un libro, aunque solo sea porque tengo un sentido para los detalles que lo hacen vivir. El resto del tiempo me limito a guías de viaje, Internet e historias de mis amigos.
Son las cosas pequeñas las que dan vida a un lugar. En Polonia, siempre pienso en las Tiendas del Papa (fotos de un Papa sonriente, hábitos blancos, etc.) justo al lado de las sex shops en hermosas ciudades rodeadas por cemento, o en la forma en la que la televisión pondrá películas americanas que no están dobladas o subtituladas, pero que tienen una única, monótona voz leyéndolo todo en polaco. “Oh, no, el barco se hunde. Se hunde, todos vamos a morir. ¿Qué has dicho? Todos vamos a morir. Te quiero. Yo también te quiero.”
O, más insolente, España… como extranjera, hay cantidades increíbles de cerdo y queso, pero también una incapacidad total de encontrar vino blanco en los supermercados, y la manera en la que los conductores parecen muy gustosos de tocar la bocina, y la indescriptible burbuja de voces que recibes mientras el reloj da la media noche en la calle, y cómo la gente no parece capaz de saber qué hacer cuando llueve, o lo rápido que una ciudad puede cambiar de aspecto en solo dos calles, y la ligeramente extraña tendencia del arte renacentista que se inclina a imágenes de la Virgen María proyectando leche materna sagrada en el lienzo…
Sí, también hay eventos geopolíticos muy interesantes, y arquitectura y cultura, pero no necesariamente crean un sentido de personalidad tanto como lo hacen las pequeñas cosas. Vivimos la vida rodeados de pequeños detalles: la comida que comemos, la pasta de dientes que usamos por la mañana, la frustración de coger el bus 43, y a menudo son más inmediatas que las cosas grandes, o que las grandes ideas. Crean un lugar, pero también pueden crear la sensación de ser un extraño en el lugar. Ser un extraño mirando dentro, a una distancia de la cultura sobre la que escribes y encontrando en ella algo nuevo es uno de los regalos de viajar y de escribir sobre viajes. Los libros siempre deberían tener algo que mire al mundo con ojos nuevos. Las aventuras en lugares lejanos traen regalos en la realidad.
Otras entradas sobre Claire North:
Las máscaras de Claire North
Reseña Touch
Reseña El final del día
Reseña Las quince primeras vidas de Harry August
Reseña The sudden appearance of Hope Arden
Programa podcast sobre Touch (en colaboración con Al otro lado de la página)
Entrevista a Claire North (en colaboración con La nave invisible)

El cuento de la criada de Margaret Atwood

viernes, 16 de junio de 2017



Creo que no me equivoco si digo que El cuento de la criada es un de los libros que más hype ha producido en los últimos meses. Desde que salió a finales de abril, he visto en redes sociales a bastante gente comentando el libro, algo incrementado gracias a la aparición de la serie de HBO, de lecturas conjuntas (una organizada por Adopta una autora) y al Spoiler Club. Pero estamos hablando de una novela escrita en 1984 (bonita fecha, casi parece hecho adrede), es decir que es una novela que ya lleva un buen equipaje encima.

El cuento de la criada nos traslada a un futuro distópico en el que la tasa de reproducción ha bajado a niveles preocupantes y se ha implementado una sociedad en Gilead que busca controlar a la mujer y, con ello, su capacidad reproductiva. Así aparecen las criadas, mujeres con capacidad de engendrar hijos, que son enviadas a las casas de las familias más importantes del régimen para fecundar un niño. Defred (Offred en la versión original) forma parte de ese estrato poblacional y, a través de sus ojos, podremos conocer la sociedad opresiva en la que vive.
Esta foto sería una portada preciosa para el libro.

Estamos ante una distopía con tintes clásicos y como tales, vemos dos elementos que caracterizan a toda buena distopía: Una crítica a la sociedad actual y la capacidad de trasladarnos a ese futuro que describe la autora con una facilidad terrorífica. En este caso, Atwood juega sobre todo con elementos religiosos para justificar la estructura de la sociedad, pero también juegan un papel importante otros elementos como el machismo o la reproducción. En esta sociedad vemos diferentes estratos y aunque los hombres tienen un papel en ella, la novela se centra en las mujeres: Las Tías, las criadas, las Marthas y las esposas de los comandantes. 

La caracterización de Defred es, quizá, lo más interesante de la novela. Toda la historia está construida alrededor de su personaje y sus miedos, sus preocupaciones y sus esperanzas nos hacen creer que es un personaje muy real. Atwood juega con la empatía, sí, pero sobre todo juega con la identificación: Podemos vernos claramente en el papel de Defred. Defred no es una heroína, no es valiente ni atrevida ni revolucionaria. Es una persona con sus claroscuros, sus miedos y preocupaciones, una persona que toma decisiones, aunque esta decisión sea la de no tomar ninguna decisión. 

Gilead nos muestra una sociedad patriarcal en la que las mujeres han perdido todo lo que las hace humanas: la identidad, la educación y la libertad. A través de varios elementos (los vestidos cerrados de las criadas, las escenas de sexo incómodas entre el Comandante, la esposa y la criada, la educación por las Tías que se nos muestra a través de flashbacks, el propio nombre de las criadas, etc) vemos como se puede eliminar todo lo que hace persona a alguien. Y al final, ¿qué le queda realmente a Defred, aparte de sus pensamientos privados? Nada. No le queda derecho sobre su capacidad de ser madre, no le queda libertad de movimiento y expresión, siquiera le queda su nombre. 

Atwood escribe maravillosamente y hace que hasta cuando la novela peca de tener excesiva lentitud, sea un placer de leer. Como única crítica al libro, el final es algo precipitado, que unido al epilogo algo desconectado de la novela (y que sí, le da un giro final inesperado) logra que le quede un regusto amargo al lector, un regusto por otro lado que no logra quitar el placer conseguido con el resto de la novela. Sin embargo, y al contrario que me pasa con muchos libros, no me habría quejado si el libro se alargara un poco más a favor de aprofundizar en varios temas que quedan algo sueltos hacia el final del libro. En conclusión, una novela femenista de ciencia ficción que gustará a cualquiera que lea género. Y de hecho, a cualquiera que no lo lea también.

Otras reseñas del libro:
Persiguiendo dragones
A Petrie le gustan los libros
Koratai
La medicina de Tongoy


La quinta estación de Nora K. Jemisin

martes, 13 de junio de 2017


Hay novelas en las que te adentras con muchísima facilidad y de las que solo sales cuando las acabas. Para mí La quinta estación ha sido una de esas lecturas y aunque tardé más de lo que habría tardado de no estar de “exámenes” finales, disfruté muchísimo del viaje junto a Essun, Damaya y Sienita. Hoy os explico por qué:

Nora K. Jemisin, la autora de La quinta estación, nos traslada a La Quietud, un continente geológicamente inestable en cuya superficie los habitantes han aprendido a sobrevivir. En esa tierra de movimientos y catástrofes conocemos a tres personajes femeninos que serán la fuerza motriz de la novela: Essun, quien acaba de perder a su hijo en manos de su padre y de quien promete vengarse. Sienita, una joven que parte hacia la costa para cumplir dos misiones. Y Damaya, una niña que descubre que no es como los demás niños de su comu. Las tres tienen algo en común: Son orogenes, personas capaces de controlar los movimientos de la tierra y la energía de esta pero que están controlados y vigilados por el poder.

Uno de los grandes aciertos de esta novela son los personajes. Se podría decir que Essun es el personaje que tiene más importancia y el único que vemos desde un punto de vista narrativo diferente, pues sus capítulos están escritos en segunda persona. Sin embargo, es gracias a la aportación de los capítulos de Damaya y, sobre todo, de los de Siena, que el libro se vuelve muy dinámico. Jugando de esta manera con los tres personajes, la trama avanza a muy buen ritmo. El acierto de usar a Essun en segunda persona se une al hecho de que todos los personajes están muy bien caracterizados y son sus imperfecciones, sus errores y maldades, las que más atraen al lector.

Otra cosa que me ha fascinado de La quinta estación es la ambientación, la construcción de La quietud que ha realizado Jemisin. Toda la sociedad gira alrededor de la supervivencia, del conocimiento de que en cualquier momento un terremoto, volcán o cualquier otro movimiento sísmico puede causar un desastre natural que lleve a la sociedad a la extinción. Y los habitantes no solo lo saben por unos escritos religiosos y morales, sino también lo saben por las abundantes ruinas que otras civilizaciones dejaron tras de sí. Jemisin juega con esa idea durante todo el libro, sin que esta resulte repetitiva o redundante: todo lo contrario, sabe dar la información de forma suficientemente pausada para que la novela no sufra de infodumb ni para que el lector se alargue inecesariamente.

Jemisin usa un mundo de ciencia ficción (o, como ella misma dice, fantasía) para mostrar una realidad que nos suena perfectamente a aquellos que vivimos en el mundo real. El miedo que le tiene la gente "normal" a los orogenes, la forma en que el poder (es decir, los Guardianes) controlan y educan a los orogenes se podría leer también como una crítica al racismo y la segregación. De hecho, la figura de los Guardianes es una de las más interesantes del libro y podemos verlo claramente en algunas escenas con Damaya o Sienita, escenas en las que no quiero ahondar para que las descubráis vosotros mismos. El libro no solo te marca por su historia, sino por todo el simbolismo que hay detrás y que lo convierten en un libro necesario tanto para el género como para la literatura en general.

La novela tiene una edición magnífica de mano de Nova y una traducción en manos de David Tejera que, al menos a mí, me ha gustado. Un libro que me parece muy acertado no solo de publicar en sí, sino de traducir al español, de darlo a conocer por activa y por pasiva. La quinta estación es uno de esos libros que es un placer leer. De esas lecturas que dejan poso, que hablan de muchísimos temas en un mundo aparentemente ajeno a nosotros, pero que podemos relacionar, en muchas cosas, con el nuestro. Un mundo con racismo, un mundo dónde ser diferente es ser un extraño, un mundo donde el miedo conduce a la crueldad. ¿Os suena? Sí, a mi también.

Otras reseñas del libro:

Arañas de marte de Guillem López

jueves, 1 de junio de 2017



Pese a que solo he leído dos novelas de Guillem López y un par de relatos, puedo asegurar con bastante confianza que, si algo caracteriza la obra del autor valenciano es su versatilidad a la hora de escribir. Conocí al autor con La casa en la polilla del humo, un libro opresivo y apocalíptico que me dejó una impresión muy fuerte en cuanto lo acabé. Y después de leer Arañas de Marte, os puedo decir que este autor es uno a tener muy en cuenta en el género español. 

Arañas de Marte nos pone en la piel de una pareja, Hanne y Arnau, que acaban de perder un hijo. Y mientras que Arnau lo sobrelleva como puede, Hanne se sumerge en una depresión. La dura experiencia de la madre está muy bien retratada y pronto ni el lector ni Hanne tendrán claro qué es real y qué es invención de su propia mente. ¿Qué diferencia a los recuerdos inventados y los vividos? 

Muchos, incluídos el propio autor, hablan de la quántica del cerebro cuando hablan de esta novela. Y es que la capacidad que tiene Guillem López de introducirnos en la mente de Hanne y de hacernos dudar, al igual que duda ella, de lo que es real y lo que es inventado, de lo que ha pasado y lo que no, está muy bien buscada. Nuestra existencia, nuestras vivencias y experiencias, son un cúmulo de recuerdos y ¿quién nos dice que sean reales? Todo lo vivido por las sensaciones empíricas no son más que bioquímica de nuestro cerebro y ¿es posible de alterar? Pero Guillem López no nos lo cuenta , sino que nos lo muestra: Hanne es incapaz de saber qué es vivido, que es soñado y que es imaginado y sus recuerdos se contradicen entre ellos. Y nosotros, como lectores, vivimos la misma experiencia que Hanne y dudamos: ¿qué nos están contando que sea real? ¿Qué nos está contando que sea mentira? ¿Dónde acaba lo metaliterario y empieza la ficcion? ¿Cuál de esas realidades alternativas es la que cuenta?

Esto también funciona por el magnífico estilo de López, consiguiendo algo que no es para nada fácil. No solo es un placer de leer, sino que el autor es capaz de mandarnos al ambiente opresivo y casi terrorífico de la mente de Hanne, al agujero de la depresión, y que parezca verídico. Constantemente juega con el lector, que se cree que ha resuelto las dudas con un capítulo y que ve que todas sus suposiciones son destrozadas en el siguiente. Y de hecho, al cerrar la página, las dudas siguen ahí y pese a eso, hay una sensación de satisfacción. 

La frontera entre el terror y la ciencia ficción no está clara en la obra. La ambientación nos traslada a una Valencia en un futuro próximo, mientras que aparecen algunos elementos de terror que dejan al lector incómodo, con arañas, agujeros negros o caballitos de mar. Pero sobre todo es esa sensación de incomodidad por la incertidumbre lo que juega aquí el factor de terror psicológico. Y es que sabernos encerrados en una realidad que quizá no sea la nuestra, que quizá sea solo un recuerdo soñado, es igual de terrorífico que una invasión de arañas de Marte.

Arañas de Marte ofrece una experiencia costosa pero muy satisfactoria, un viaje por lo onírico y lo real, de esos que se disfrutan más durante el trayecto que a la llegada. Una novela muy personal e íntima, sí, que nos arrastra hacia los entresijos de la mente humana, pero también universal, que hace preguntarnos de qué está construída la realidad y si realmente somos capaces de percibirla. 

Otras reseñas del libro:

3 años de A través de otro espejo

miércoles, 31 de mayo de 2017



¡Tres años ya! Ha empezado a ser una costumbre agradable el poder hablaros cada año sobre el blog y un año más, aquí estamos. Sinceramente, siempre me sorprende lo mucho que ha llegado a este espacio que empezó casi por casualidad y también lo mucho que me ha aportado, que me habéis aportado vosotros. Sé que no siempre he sido regular y que la temática del blog ha ido cambiando a medida que han ido cambiando mis lecturas, que el propio blog ha ido cambiando a medida que cambiaban mis inquietudes, pero hay dos cosas que se han mantenido durante estos tres años: Mis ganas de hablaros sobre mis lecturas y vuestras ganas de escucharme y leerme. Así que por todo esto, os lo agradezco mucho.

El blog ha llegado a las 180000 visitas, que se dice pronto. Me gusta pensar que de todas esas personas que me han visitado, muchas de ellas han encontrado un buen libro gracias a las reseñas del blog. Algo que, para ser sincera, creo que es el summum del crítico literario: Expresar tanto amor por una obra que este amor contagie a los demás. No sé si habré sido capaz de hacerlo, pero voy a seguir intentándolo durante mucho tiempo, así que espero que os quedéis por aquí y me sigáis leyendo. Aún no sé si haré algo para celebrar estos tres años, pero me encantaría poder agradeceros de alguna manera todo el apoyo que me habéis dado, así que estad atentos al blog mientras tramo algo. 

Sin más, muchas gracias por vuestro apoyo siempre y que sepáis que A través de otro espejo se ha hecho un año más viejo, en gran parte, por vosotros. 

Nos leemos :)


Every Heart a Doorway de Seanan McGuire

lunes, 22 de mayo de 2017


Prometo que ya tenía pensado reseñar esta obra antes de que, ayer, se anunciaran los ganadores del Nebula y Every Heart a Doorway ganara el premio a mejor novela corta. Pero como nunca viene mal publicitar aquellas obras que lo merecen, y aprovechando que algunos de vosotros estaréis preguntándoos si vale la pena conocer a esta autora, he publicado hoy la reseña. Y, spoiler alert: Sí vale la pena.

En Every Heart a Doorway nos encontramos un internado, pero uno especial, o al menos, para niños especiales: Aquellos niños que han viajado a mundos paralelos, que, como Alicia, han cruzado el agujero de conejo y han vuelto. Pero al contrario de lo que podría parecer, no son niños traumatizados por su experiencia, sino traumatizados por la vuelta a ese mundo que no los comprende. ¿Cómo sigues viviendo cuando sabes que nunca más podrás volver a tu hogar?

De eso habla exactamente la historia de McGuire; del hogar, de la pérdida de este. Habla de sentirse descarriado, de saberse completo en un sitio y vacío en otro. Nos cuenta aquello que pasa después de la historia principal, después de que el héroe vuelva a casa. ¿Y si aquella casa a la que vuelve no es ya su hogar? Y aunque pueda parecer algo totalmente ajeno al lector que nunca ha viajado a mundos increíbles, se hace cercano, pues lo que sienten los personajes, la tristeza, el dolor, la pérdida... se puede extrapolar a mil y una situaciones que sí hayamos vivido, que existan en el mundo real. Además, McGuire caracteriza a la perfección a sus personajes y los hace reales y eso ayuda aún más a crear un lazo empático con el lector. 

McGuire aprovecha esta trama para lanzarnos, casi descuidadamente (aunque en realidad está todo calculado) pedazos de ambientación de los diferentes mundos a los que los personajes han ido. Mundos que por sí mismo merecerían una novela o dos y que vivimos a través de la experiencia de los jóvenes. La clasificación, los diferentes tipos de mundos y los diferente tipos de experiencias son como la portada de un libro que sabes que puede albergar muchísima más información y que te mueres de ganas de leer (sí, si por mi fuera, le pediría a McGuire para que escribiera una historia sobre cada uno de esos mundos). 

Como punto flojo, la trama de thriller principal me parece más bien una excusa, un paso necesario pero que rompe un poco la experiencia de la novela. Al principio me encontré a la expectativa de ver qué pasaba, pero hacia el final prefería que los personajes hablaran de sus mundos o de sus sensaciones, más que de la resolución de la trama. Aún así, me pareció bien llevada y no resulta sobrante, simplemente menos interesante que otros elementos que ofrece McGuire en su novela corta.


En conclusión, y ya acabando: Every Heart a Doorway es de esos libros que desearía que llegaran a España, una novela que se lee en una tarde pero que te deja una calidez en el corazón extraordinaria. McGuire, a quien ya leí como Mira Grant en Feed (y que al contrario que la mayoría, me gustó) se está convirtiendo en una autora a seguir. Espero poder leer pronto Down among the stick and bones, otra novela corta ambientada en el mismo universo. 

Otras reseñas del libro:

Farishta 1993 de Marc Pastor

jueves, 18 de mayo de 2017



Marc Pastor es, actualmente, uno de los mayores referentes de la literatura catalana de ciencia ficción y fantasía. Después de haber leído dos de sus libros (y con dos más esperando), cuando se publicó Farishta no tuve ninguna duda de que quería leerlo. Y encima, Marc Pastor viene al Celsius, así que Alex (Donde acaba el infinito), Dani (Boy with letters) y yo tuvimos la excusa perfecta para perdernos por las islas paradisíacas del Pacífico con Farishta. Hemos publicado la reseña el mismo día para que podáis comparar nuestras opiniones, pero  ahí va un mini spoiler: Todos hemos disfrutado muchísimo con la lectura. Sin más dilación, vamos a la entrada.

Farishta recibe su nombre por su protagonista, una adolescente afgana que fue adoptada por un alto rango militar ruso y vivió en Rusia patria querida hasta la muerte de sus padres. Ahora ya es mayor de edad y tiene la libertad de hacer lo que quiera, sin ataduras ni responsabilidades. Por eso, cuando a principios de 1993 le ofrecen un trabajo en unas islas paradisíacas del Pacífico, un trabajo en el que cobra bien y en el que apenas tiene que hacer nada, Farishta lo ve como una oportunidad que no puede dejar escapar.

El libro, escrito en forma de diario, nos mete de inmediato en la cabeza de Farishta y eso le da un punto de vista muy interesante, pues no podemos conocer nada que la protagonista no conozca. No solo eso, sino que además las primeras páginas nos muestran muy bien su personalidad. La construcción de carácter se basa en esas primeras páginas y va explorando más capas de profundidad a medida que Farishta tiene que afrontar la situación en la que vive, muy lejana a lo que serían unas vacaciones en una isla casi desierta. También ayuda a determinar el tono y el tempo del libro. Farishta es un personaje carismático y creíble y en todo momento de la lectura da esa sensación de estar leyendo un personaje real, con sus problemas, sus vicios y sus miedos. Pastor sabe muy bien cuando acelerar la trama para mostrar que ella está nerviosa, cuando frenarla para que Farishta se recree en lo que disfruta, etc. Las mismas relaciones que tiene con el resto de personajes las vemos, casi exclusivamente, desde el punto de vista de Farishta y por lo tanto, desde su filtro.

La historia en sí tiene la clara marca Pastor. Tiene toques de ciencia ficción muy interesantes (y que van sorprendiendo al lector), pero es sobre todo un thriller que se va acelerando y que nos lleva, con el corazón en la mano, durante toda la trama. El libro te incita a seguir leyendo, a no separarte de  sus páginas hasta que no lo has acabado. Este ritmo cada  vez más frenético no significa que pierda de vista todo lo que hace grande a la novela. Por un lado, las referencias culturales (sobre todo musicales y literarias) que pueblan la novela (al igual que pasaba con L’any de la plaga) y que sacan el lado más friki del lector (al descubrir todas esas referencias y sentirse identificado con ellas). Por otro lado, las relaciones entre los personajes, que están tan bien caracterizadas como la propia Farishta, y que hablan de temas muy interesantes como los límites del tiempo o las relaciones paterno-filiales. Y por último, los elementos de ciencia ficción relacionados con los viajes en el tiempo y que hacen uno de los usos más magníficos que he visto de estos en una novela.


En conclusión, Farishta es otro libro que se una a la estantería del Corvovers y que demuestra que Marc Pastor ha venido para quedarse como uno de los referentes de la ciencia ficción catalana y a la vez, borrar toda frontera del género. Como siempre os digo, si tenéis la oportunidad, leedlo en catalán, que es como se disfruta más. Y si no, leedlo igualmente. De hecho, no sé qué hacéis aún aquí, en mi blog, cuando podríais ir a conocer a Farishta. Os lo aseguro, vale mucho la pena. 

Otras reseñas del Proyecto Celsius:
Donde acaba el infinito
Boy with letters

A falta de playa, buena es la piscina xD.

Vencer al dragón de Barbara Hambly

martes, 16 de mayo de 2017


Descubrí Vencer al dragón gracias a Brandon Sanderson. Pese a que la idea de poner su frase en la portada no acaba de convencerme, sí es verdad que yo, como muchos otros, nos enteramos de la existencia de esta novela gracias a la promoción que le hizo el autor de Nebraska durante su paso por la Eurocon (y en otras entrevistas anteriores).  Seguramente sino hubiera sido por esa entrevista, habría enterrado Vencer al dragón entre los mil libros pendientes. Pero esa forma de describir el libro me llamó tanto la atención que, en cuanto lo conseguí, no pude evitar devorarlo.

Jenny es una hechicera muy consciente de las limitaciones de su poder. Casada con John Aversin, el Vencedor de dragones, y madre de dos hijos, siempre ha compaginado su maternidad con la búsqueda de poder y el estudio de la magia. Sin embargo, cuando llega Gareth, con la petición del rey para John de matar a un dragón, Jenny decide acompañarlos.

Se ha descrito a este libro como una historia que rompe las convenciones del género y creo que cumple con esa etiqueta en su mayor parte. Es una novela rompedora de estereotipos por que muestra las visicitudes de una mujer de mediana edad que ha tenido que dividir su tiempo entre el amor hacia su familia y su profesión. Un tema que fácilmente se puede extrapolar a nuestros días y que es uno de los leiv motiv de la novela. También rompe las convenciones del género con John y Gareth, dos personajes que parten de un prototipo pero que rápidamente demuestran ser mucho más complejos. Aunque esta complejidad se ve más reflejada en la evolución de Jenny que en cualquier otro, eso no quita que tanto John como Gareth son personajes mucho más interesantes que los prototipos de los que parten. No pasa eso mismo con Zyerne, quien me ha parecido mucho más irreal y caricaturesca que el resto.

Otro elemento que me ha gustado y que se ve sobre todo al principio, es el choque entre la realidad y la fantasía. Cuando Gareth descubre que todas las historias que ha devorado son irreales y fantasiosas, cuando descubre que la persona a la que admiraba es un ser real y no un personaje de leyenda, el mundo se le cae encima. Este contraste entre el Vencedor de dragones de la leyenda y el John Aversin real, es muy interesante y contiene una crítica velada hacia todas aquellas novelas épicas en las que los personajes son más una figura mítica que una persona real. Una manera de distanciarse de la épica de Tolkien qué, por otro lado, parece influenciar en muchos otros elementos la novela. Pueden verse varios paralelismos entre El hobbit y toda la historia del dragón, aunque en este caso tanto la resolución como el conflicto me han parecido más cercanos que en El hobbit, en el cual todo tiene un aire más de épica lejana.

Pero mientras que la novela logra innovar en cuanto a personajes y su evolución, haciendo de hecho una crítica a la novela clásica de fantasía, no pasa tanto en la historia que va paralela a la historia de Jenny. Y es que toda la problemática de Bel es interesante en un principio, pero se hace algo previsible (y se alarga en demasía para mi gusto) hacia el final. Parece que Hambly no tiene claro en qué enfocarse y acaba añadiendo páginas para completar las dos historias, cuando, para mi gusto, una necesita más páginas que la otra. En cambio, la trama paralela, la que nos muestra las visicitudes de Jenny y su relación con el dragón, esa trama es mucho más interesante y hasta habría preferido que tuviera aún más protagonismo en el libro. 

Eso no quita que la sensación general de la novela haya sido buena. Me ha gustado muchísimo conocer a Jenny y a John, he disfrutado con sus diálogos bien escritos, con la historia bien plasmada y con el tema del habla. Aunque su estilo se hace un poco confuso en las escenas finales, eso no empaña que, en general, Vencer al dragón es una buena historia. Aún así, no puedo quitarme de la cabeza que, llevada al siguiente nivel, habría sido una obra maestra. 

Otras reseñas del libro:
Book-eater
Crónicas literarias


El guerrero a la sombra del cerezo de David B. Gil

viernes, 12 de mayo de 2017


Tengo que admitir algo que quizá os resulte extraño: El guerrero a la sombra del cerezo es la primera novela que leo sobre samuráis. Sí es verdad que de pequeña leí Leyendas de los Otori, pero aunque usaban elementos samuráis, eran libros más bien fantásticos. Es por eso que cuando David B. Gil me propuso leer esta novela, acepté con muchas ganas. Por un lado, estaba motivada por conocer un período del que solo había visto manga y anime. Por otro lado, tenía curiosidad por conocer al autor gaditano. Dos pájaros de un tiro.

El guerrero a la sombra del cerezo se divide en dos historias que van recorriendo, paralelas, un período de transición de Japón. Por un lado, la historia de Seizo Ikeda y Kenzaburo Arima, joven señor y su samurái, que huyen de la destrucción de la familia Ikeda y que prometen vengar la traición que han sufrido y las pérdidas que han vivido. Por otro lado, Ekai Inafune, un médico algo atípico que se verá envuelto en una trama política que le viene demasiado grande.

¿Suena bien, verdad? Esta novela se presenta como una novela histórica y realmente la ambientación está muy trabajada a un nivel de detalle excelente pero sin resultar excesivamente pesado. Muchos de los elementos japoneses de la época están introducidos sin mucho infodump y no hay abuso de pies de página. Sin embargo, y aunque como novela histórica funciona muy bien, la historia que nos cuenta David B. Gil es, sobre todo, una historia de aventuras. Esto, que cuesta ver en un principio a causa de la lentitud con la que se inicia la trama, va cogiendo más relevancia a medida que van pasando las páginas.

Otra cosa que me ha gustado mucho de la novela son los personajes. Aunque David B. Gil coge algunos prototipos de la época (el joven perdido, el samurái fiel y severo, el hombre avanzado a su época) en general ha sabido tratarlos suficientemente bien como para dotarlos de personalidad propia y carácter único. De esta manera, son ellos los que llevan la trama hacia adelante y los que logran que el lector empatice con ellos y se meta en la historia. Aunque a veces Gil abusa un poco de las descripciones (algo que para mí no es molesto pero sí puede resultar pesado a otras personas), son estos personajes los que logran engancharte de verdad al libro.

Gil trabaja muy bien con el simbolismo. Nos traslada con facilidad al Japón de principios de la era Edo y sin embargo, usa elementos simbólicos que los lectores desconocedores de Japón puedan conocer, como puede ser el propio cerezo o la cultura samurái. No son elementos colocados al azar para resultar una lectura cómoda en manos de un occidental, ya que David Gil sabe hilarlos bien con la trama para que resulten imprescindibles. También es interesante el dualismo con el que trabaja (que se comentó en su presentación y con el que estoy muy de acuerdo), un dualismo que no solo se ve en los dos personajes principales, sino también en las tramas o en los períodos que viven los personajes. 

El libro en sí no es perfecto. A veces se hace demasiado largo (con algunas escenas que resultan innecesarias) y a veces las tramas están descompensadas (de manera que te interesa más una que otra). La lentitud que ya he comentado se ve reforzada a veces por estos momentos sobrantes que no aportan nada. Por otro lado, hacia el final hay algún elemento que me pareció inverosímil, algo que contrasta mucho con el resto de la novela que resulta bastante creíble.


La sensación general es la de una novela redonda, con un final que satisface a cualquier lector y un desarrollo que, aunque se recrea en sí mismo y se hace largo, es disfrutable. Es como viajar al propio Japón y el lector vive los paisajes del país nipón con sus personajes: lucha con ellos, siente con ellos y sufre con ellos. Si os gusta la novela de aventuras o si os fascina la cultura japonesa, seguramente disfrutaréis tanto como yo con El guerrero a la sombra del cerezo. 

Otras reseñas del libro:


5 libros que leí gracias a mi madre

lunes, 8 de mayo de 2017



Nunca he celebrado mucho el día de la madre o el día del padre, no me acaban de gustar estas fiestas. Pero ayer fue el día de la madre y me dio por pensar en lo que ella me ayudó e impulsó, cuando era una enana, a leer. Me compraba libros siempre que lo pedía (lo sigue haciendo hoy en día), me recomendaba libros, no me impedió que, en su momento, leyera libros que claramente no eran para mi edad, sino todo el contrario. No sé como lo hizo, pero logró que la lectura me fascinara desde el primer momento que cogí un libro (supongo que también yo puse algo de mi parte en esto xD). Y es por eso que he querido hacer esta lista hoy: Una lista de cinco libros cuya lectura, por una razón u otra, tengo que agradecerle a mi madre.

Un mundo feliz de Aldous Huxley
Esto fue cuando tenía unos 14 años. Ya había leído 1984 y le había contado a mi madre lo destrozada que me había dejado el libro y las ganas que tenía de leer otra distopía (aunque en esa época no sabía ni que habían más libros del estilo ni qué era una distopía exactamente). Ella había leído en su juventud Un mundo feliz, así que me prestó su ejemplar desgastado y me lo recomendó. Fue uno de los primeros libros de ciencia ficción que leí y fue gracias a ella.

La sombra del viento de Carlos Ruiz Zafón
Puede que a vosotros no os guste Zafón u os parezca una tontería, pero este libro en su momento marcó una etapa de mi vida lectora. Tenía 12 años y los libros que tenía de El barco de vapor y similares ya no me llenaban tanto. Fue entonces cuando me cedió este libro. Ella lo acababa de leer y me dijo que probara un libro de adulto. En ese momento me enamoré de la escritura de Carlos Ruiz Zafón y gracias a eso, no solo leí toda su obra, sino que también salí de la burbuja de Harry Potter en la que me había metido.

Harry Potter de J.K.Rowling
Eso me lleva a Harry Potter, por supuesto, uno de los libros que marcó mi infancia. No añado este libro a la lista porque mi madre lo leyera antes que yo y me lo recomendara o porque lo leyéramos juntas. Fue más bien porque mi madre, lejos de cortarme las alas y de decirme que fuera a jugar o de prohibirme leer, me compró los libros y hizo la vista gorda cuando dedicaba días enteros a leer, casi sin comer ni dormir. Me obsesioné bastante con Harry Potter, pero ella me dejó hacer, me compró todos los libros (normalmente el mismo día que salían a la venta) e incluso, un día, me dejó saltarme el colegio, ya que me había pasado la noche leyendo. Si esto no es una buena madre...

La habitación oscura de Isaac Rosa
Uno de mis regalos de cumpleaños cuando cumplí 23 fue este libro. Ella no lo había leído, pero había escuchado hablar de él en la radio y pensó que me gustaría. No sabéis lo que acertó con este libro (igual que había hecho con otros muchas veces). Y entonces, ¿por qué este es especial? La habitación oscura fue una de las lecturas que me impulsó a abrir este blog. Sin él, quizá hoy no estaría redactando esto. Y solo por eso ya merece estar en esta lista.

Tokio Blues de Haruki Murakami
Acabo esta entrada de una forma un poco especial. Ahora mismo, mi madre y yo apenas coincidimos en lecturas. Ni a ella le interesa la ciencia ficción, fantasía o literatura japonesa ni yo tengo tiempo para leer la contemporánea y clásica que ella lee. Por lo tanto, ni ella ni yo nos recomendamos libros. Sin embargo, hubo un momento en que sus intereses y los míos coincidieron y ambas leímos Tokio Blues. Ella lo leyó pese a que la cultura japonesa no le interesa en lo más mínimo (y de hecho no le gustó tanto como a mi me había gustado) y yo lo releí pese a tener muchísimos en la lista de pendientes. Sin duda un momento materno filial muy bonito.

Y hasta aquí esta lista tan personal. No son recomendaciones ni libros que os animo a leer. Algunos me gustaron en su momento y ahora no me parecen para tanto, otros han marcado algún hito en mi vida. Sin embargo, todos han estado relacionados de alguna forma u otra con mi madre, una gran lectora que, sin imponerlo, consiguió que sus dos hijas también lo fueran.